En la filosofía y religión Bön (la tradición espiritual autóctona del Tíbet), el concepto de la «esvástica de nueve pisos» hace referencia directa a su montaña más sagrada: el Monte Yungdrung Gutseg (gYung-drung dgu-brtsegs), cuyo nombre se traduce literalmente como "Edificio o Edificación de las Nueve Esvásticas Superpuestas".
- La Esvástica Levógira (Yungdrung): A diferencia de la tradición budista o hindú, la esvástica del Bön gira hacia la izquierda (en sentido antihorario). Es el símbolo supremo de la tradición (llamada formalmente Yungdrung Bön o "Bön Eterno") y representa el absoluto, la verdad inmutable, la estabilidad cósmica y la naturaleza indestructible de la mente iluminada.
- El Número Nueve (Los Nueve Pisos): El número nueve es la cifra más sagrada en el Bön. Representa la totalidad de la realidad y sirve para estructurar todo su corpus filosófico. Físicamente, la montaña se visualiza con nueve niveles escalonados que ascienden hacia el cielo.
I. Las Vías de la Causa (rGyu’i theg-pa)
- 1. La Vía de la Predicción (Phyva-gshen theg-pa): Se centra en el diagnóstico del entorno y el destino. Incluye técnicas de adivinación (To), cálculos de astrología (Tsee), medicina tradicional y ritos médicos para equilibrar las energías físicas y astrales del individuo.
- 2. La Vía del Mundo Visible o de los Rituales (sNang-shen theg-pa): Se enfoca en la relación directa con el plano espiritual intermedio. Enseña rituales destinados a los dioses locales y espíritus de la naturaleza (los Nagas de los ríos, los espíritus de las montañas y la tierra) para atraer la buena fortuna, la prosperidad y restaurar la armonía alterada por el ser humano.
- 3. La Vía de la Magia o del Espejismo ('Phrul-gshen theg-pa): Dedicada al control de fuerzas invisibles adversas. Detalla ritos mágicos avanzados y exorcismos para pacificar, someter o expulsar entidades espirituales negativas, demonios y energías destructivas que causan caos o enfermedades.
- 4. La Vía de la Existencia o de la Vida (Srid-gshen theg-pa): Está consagrada exclusivamente a la vida después de la muerte y la fuerza vital. Regula los complejos rituales funerarios bönpos, el acompañamiento al alma del difunto a través del estado intermedio (Bardo) hacia una buena reencarnación, y las prácticas para rescatar o fortalecer la energía vital (Bla) de las personas vivas.
II. Las Vías del Efecto o del Fruto ('Bras-bu'i theg-pa)
- 5. La Vía del Seguidor Laico (dGe-bsnyen theg-pa): Es el primer paso ético formal. Establece las directrices morales e intelectuales para quienes practican el Bön integrados en la sociedad (no monjes). Se basa en cumplir con los diez principios morales y practicar activamente las Diez Perfecciones (como la generosidad y la paciencia).
- 6. La Vía del Asceta o del Monje (Drang-srong theg-pa): Corresponde al sendero monástico estricto. Se enfoca en la renuncia al mundo material, la disciplina ética implacable, los votos monásticos rígidos (celibato, vegetarianismo, abstinencia) y el estudio profundo de la filosofía para purificar la mente de forma directa.
- 7. La Vía del Sonido Primordial (A-kar theg-pa / Vía del A Blanca): Es el umbral del Tantra superior. Introduce al practicante en los rituales de transformación esotérica utilizando el poder del sonido (mantras) y mandalas. El practicante se visualiza a sí mismo disuelto en la deidad tántrica elegida para transmutar las emociones negativas en sabiduría pura.
- 8. La Vía del Shen Primordial o del Logro (Ye-gshen theg-pa): Es la etapa más avanzada del Tantra (el Tantra Supremo o Secreto). En esta vía se dominan las prácticas internas de energía más extremas, exigiendo una guía absoluta de un maestro espiritual cualificado. El practicante perfecciona la absorción meditativa total y la unión tántrica mística con la realidad primordial.
III. La Vía Suprema e Insuperable (Bla-med theg-pa)
- 9. La Vía de la Gran Perfección (Dzogchen): Es considerada la corona del Bön y el método más directo hacia la iluminación. En el Dzogchen no se recurre a ritos chamánicos, renuncias morales extremas o visualizaciones tántricas complejas. El método consiste en reconocer directamente la naturaleza innata, desnuda, vacía y luminosa de la mente. Al permanecer de forma continua en este estado de presencia pura y original, todas las ilusiones y el sufrimiento se disuelven espontáneamente.